Situación Crítica

Situación Crítica
Cubrimiento Especial

¿Alguien quiere leche?

6:35 p. m. / Publicado por The Leviathan / Comente Aquí (1)

En Colombia, uno se puede jactar de ver rarezas. Y una de estas rarezas, precisamente, es alarmante. Y lo peor: Es contemplada como una curiosidad humorística.

Regresando de la secundaria, me quité el uniforme, y me senté a ver el noticiero. Aunque estaba fatigado, todo el cansancio que tenía se me pasó cuando oí esto: En Antioquia se bota la leche por sobreproducción
.

Centralismo

Antioquia es uno de los departamentos (algo así como un estado) más prósperos de Colombia. Su capital es Medellín, y aunque en los años 80 y 90 estuvo salpicada por el narcotráfico y el sicariato; la presencia del ejército, la policía y la confianza de la inversión extranjera en su capital Medellín, han hecho que resurja como un centro integral de agricultura, ganadería, industria, turismo y cultura. Pero para aquellos que no conozcan todavía de que les hablo, les mencionaré a algunos famosos: Fernando Botero, el presidente Álvaro Uribe y Juanes son de Antioquia.

Pero digamos que Colombia siempre se ha caracterizado, desde los tiempos de la conquista española, por un problema: El centralismo. Y aunque la Constitución de 1991 recacarea la frase de que "Colombia es un estado pluralista y descentralizado", esto no es completamente real. Me explico: En el modelo centralizado, sólo avanzan las ciudades capitales, los pueblos se van rezagando. Y lo de la leche es una consecuencia directa de este asunto.

Los litros de leche

Yarumal es un pueblito esencialmente ganadero y agrícola de Antioquia. Su pequeñez es inversamente proporcional a la fertilidad de su suelo y su tranquilidad. Tan próspero es, y me perdonan el drástico cambio, que se
botan 10000 litros de leche diarios, porque no tienen como venderse. Así es, más de 10000 litros de leche diarios.

Me quedé perplejo. La foto en la que los campesinos botaban borbotones de leche al suelo me dejó estupefacto.

El primer pensamiento que se me pasó fue: ¡Coño! ¡Cómo demonios botan tanta leche! ¿Por qué lo hacen? Y con este fascinante estado, llegó la fascinante respuesta...

No tenemos interés en comprar ese montón de leche

Los medios se remitieron a los campesionos preguntándoles por qué botaban la leche. Aunque primero pensaban que estos tipos estaban locos, la respuesta que dieron fue racional:

Aquí en Yarumal, las vacas producen 60000 litros diarios de leche. Las familias utilizamos hasta 5000 litros en una semana. Cuando levamos la leche a la capital, para vendérselas a las cooperativas, esos señores nos dicen: -Sólo les compraremos 30000 litros para la producción semanal. No necesitamos tanta leche- Entonces nosotros tenemos nuestro alimento, nuestra familias también y la leche que nos queda la vendemos. Pero estos señores no nos las compran y entonces pasamos guardando toda esa leche durante 15 días. Entonces, antes de que se dañe preferimos botarla.
Cuando uno mira estas cosas y se fija que en colombia el 7% de la población tiene desnutrición, el 18% está en la pobreza y el 4% en la miseria, uno se les escapa el refrán "Dios le da pan al que no tiene dientes". Y es que habiendo tantas personas con hambre, se pudiera tomar la leche y distribuirla, venderla.

Piénselo. Las soluciones son muchas. Incrementar el consumo de leche, donarla, crear una cooperativa campesina de vendedores de leche, crear una compañía de productos basados en la leche, hasta tomarla y exportarla. Son tantas posiblidades, pero requieren de un acuerdo conjunto entre los campesinos, el gobierno y los dueños de la cooperativa. Los campesinos dicen que ellos quieren aportar para una Colombia mejor, y que ellos estarían encantados de regalar la leche que queda como excedente a niños desnutridos, sin absolutamente cobrar un peso. El gobierno dice que sí. Pero los entes comerciales privados dicen otra cosa.

La papa caliente en las manos de los empresarios

Odio al capitalismo. Es el gestor inevitable de una brecha que se abre cada vez más entre ricos y pobres. Es el provocador de que los hombres amen más al dinero y a las corporaciones que a la patria. Y es el provocador de situaciones como esta.

Le preguntan a los dueños de Parmalat, de Alquería y de Klarens (todas compañías lecheras) sobre que piensan hacer al respecto. Nos encantaría ayudar, dicen, pero sin la infraestructura vial dada por el Gobierno, no podemos hacer nada. Entonces el gobierno dice que destina fondos a la construcción de una carretera para Yarumal. El sector lechero comercial responde, necesitamos discutir esto a fondo con la Fedegan (Federación de Ganaderos); ellos deben saber esto. La Fedegan responde que esto es responsabilidad absoluta del Estado, pero que estan dispuestos a ayudar.

Todo libre. Pero los empresarios dicen: Esa leche es nuestra, no nos pueden quitar los medios de producción. ¿Medios de producción? ¡Maldición! Esa leche no la utilizan para nada. No la compran, ni la tocan, se las devuelven a los campesinos. ¡Todo por atesorar capital y oprimir a los demás! ¡Me gustaría que ellos fueran pobres y supieran lo que siente el hambre que padecen miles de colombianos, y millones de personas en el mundo! ¡Me gustaría que sintiesen la tristeza de un niño africano al saber que hay alimento abundante en un lugar del mundo y se riega en la tierra! ¡Me gustaría que el Estado Colombiano se diera cuenta que recursos como estos se pueden estar desperdiciando en los más de 1090 municipios que tiene el país!

Definitivamente indignado, muchos nos sentimos indignados. 4 millones de colombianos escribieron sus cartas al presidente, reclamando una solución.

Al fin...

Luego de 6 semanas, llegó la solución. Las obras viales iban por la mitad, los campesinos guardaban la leche en refrigeradores donados por ONG's. Y por supuesto, los dueños de los emporios de la leche refunfuñaban.

El 14 de Julio del 2009, 600 policías y 100 soldados del ejército, fueron a las comunas de Medellín. No, no fueron a realizar una batida. Fueron a repartir la leche que finalmente fue destinada a un buen uso. Más de 9000 resultaron beneficiadas de la leche que los campesinos y supuestamente una cooperativa de leche llamada Coolanta, regaló aquel día, la cual se estima que alcanzará para que 6700 familias puedan tomar durante un mes leche. Al fin, las soluciones llegan; tarde, pero llegan. Ojalá esto no siga pasando y que la leche que entregaron haya sido pasteurizada...


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El TLC es Nocivo para Colombia

8:33 p. m. / Publicado por The Leviathan / Comente Aquí (6)


En los últimos 4 años, Colombia y otros países han establecido negociaciones con los Estados Unidos, con el fin de firmar un tratado de libre comercio.

El TLC es un convenio, en el cual los países inscritos (Ecuador, Perú, Colombia, y Estados Unidos) podrán exportar entre sí sus mercancías sin pagar aranceles y con rebajas en otros impuestos. Aparentemente es un convenio “equitativo”; pero la verdad es otra. El tratado solo beneficiará al gigante económico (Estados Unidos) y dejaría marginado a los países suramericanos.

Colombia es un país con serios problemas sociales y económicos, recientemente hemos tenido una mejoría, pasando de país subdesarrollado a país en vía de desarrollo, pero eso no es suficiente. ¿Suficiente para qué? Para competir con los Estados Unidos. Estamos en “pañales” respecto al apoyo al campo y a las microempresa, no tenemos tecnología muy desarrollada; y entre estos 2 aspectos se forma el gran abismo entre Colombia y los Estados Unidos.

Al gobierno colombiano le es muy difícil ayudar económicamente al campesino (subsidios), quien además trabaja con métodos y herramientas rudimentarios de cultivo y ganado, expuesto constantemente a las amenazas de grupos al margen de la ley, sumándole a esto el no contar con vías de acceso adecuadas para la salida de los productos. En los Estados Unidos, a los campesinos norteamericanos se les entrega un subsidio mensual, que es una compensación por vender a más bajos precios del que realmente tienen los productos, además que cuentan con la última tecnología lo que hace más rentable su producción y cuentan también con seguridad social. Ahí hay una desventaja muy grande. Tampoco se apoya a la microempresa, quedando estas pequeñas ante las grandes compañías de nuestro país, y estas compañías quedando pequeñas ante las multinacionales y negocios estadounidenses.

¡Precios más bajos! ¿Suena bien no? ¿Pero a costa de qué? De más desempleo, otro problema a medio solucionar en el país. El gobierno nos ha hastiado de repetirnos esto: “Precios más bajos para el consumidor, y empleo en las compañías estadounidenses” . Aquí varias cosas que no encajan. El empleo en los negocios gringos, será mínimo para los colombianos, pues ellos ya cuentan con gente de su país y lo que queda para nuestros trabajadores es un trabajo duro y un salario bajo. Precios bajos, parece un mensaje subliminal. Analicemos profundamente estos precios bajos.

Los artículos importados son caros pues para entrar al país tienen que pagar aranceles e impuestos de aduanas, lo que constituye un gasto para la empresa importadora, así que sube sus precios para recuperar lo gastado; cuando la mercancía importada entra pagando aduana ese dinero se va para el Gobierno, el cual lo destina a inversión social; pero, ¿Qué pasaría si no hay aduana? Pues el gobierno se quedaría sin una parte de sus ingresos, lo cual conlleva a debilitar el presupuesto de la nación, y como con el TLC tal parece que ya no habrá impuestos o serán mínimos para las compañías del exterior, esos impuestos serán cobrados a las industrias nacionales, lo cual los perjudicaría ya veremos por qué. Sin arancel los precios de la mercancía introducida a territorio nacional descenderían, y a los consumidores nos llama la atención lo de módico costo, así que ya no se le compraría a la industria nacional sino a la extranjera. Ahí viene el problema. El capital de un negocio se forma a partir de sus ventas de las cuales, se saca una parte para reinvertir y otra para ganancias. Y en esa situación, la industria colombiana no vendería, tendría poco o ningún capital, cero ganancias y con los impuestos les tocaría rendir al estado lo poco que les quedaría. Cuando en un negocio las pérdidas son más grandes que las ganancias se dice que hay déficit. Y cuando el déficit no es superado se llega a la bancarrota o quiebra, lo que ocasionaría el cierre de nuestras empresas y la salida de sus trabajadores, incrementando el desempleo.

Y finalmente nuestra identidad cultural se perdería ¿Por qué? Los Estados Unidos quieren tener el control de todo, dejándonos, no solo sin oportunidad en el comercio, sino también en el campo de los medios de comunicaciones, y al bombardearnos toda la cabeza de medios estadounidenses, al final nos quedaremos con las costumbres de allá y perderemos lo que somos, la esencia del colombiano. Y se perderá también la lucha de un pueblo aguerrido contra las adversidades. Nuestros indígenas hablaran inglés y ya no usaran wayuco sino jeans. El sombrero vueltiao será sintético y la butifarra, la arepa de huevo, la bandeja paisa, y el agua de panela, será reemplazada por una hamburguesa, papas a la francesa, pollo frito, y una Coca-Cola, todo en un lugar que en vez de decir “Fonda”, ”Estadero” dirá en un letrero bien grande Mc Donald’s o Popeye’s. El paisa “camellador” no será visto más, la alegría del costeño no se volverá a sentir, el temple del llano no se apreciará más, y el amor hacia la naturaleza del indígena nunca más se admirará. La “chiva” será un Toyota, el vallenato será rock, la cumbia se volverá pop o heavy metal; el sumercé, el avemaría pues, el ala, el carajo y el eche no se oirán en ningún oído. Se oirá en todas partes Hi, Hello, How are you?, y Juan Valdez se convertirá en el tío Sam, con un sombrero y con una taza de “Cofee-Cola”.

Espero que hayan comprendido el impacto del TLC sobre Colombia, realmente esto es un problema pero no escribo solución porque no la hay. “Que hablen y hagan un trato sin trampas”, ilusos. Siempre será primero el interés gringo que el criollo. “No firmemos” dicen otros. Es casi imposible pues la maldita doctrina Monroe, nos tiene sometidos desde hace mucho tiempo y para completar, tenemos deudas con los Estados Unidos, que nos da créditos financieros. Cuando se signe el pacto, Colombia se convertirá en una versión más reciente de Robinson Crusoe: tocará sobrevivir con lo ínfimo que quedará. Sólo hay una forma de evitarlo. Que el pueblo se una y oponga resistencia a la compra de productos extranjeros mientras estos estén en desigualdad con los nuestros; pero lástima que muchos ya estén cegados y ensordecidos con las maravillas-espejismos del TLC...

Imágenes cortesía de http://img246.echo.cx/img246/725/politica9ap.jpg

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Los Mismos con Las Mismas

8:37 p. m. / Publicado por The Leviathan / Comente Aquí (2)




El proceso político de nuestro país ha estado liderado por adultos, es por eso que en el transcurso de nuestra historia, la mayoría de nuestros gobernantes han traspasado la edad del umbral de oro (los 50 años) y los jóvenes es poco o nada la posibilidad que han tenido de liderar estos procesos (fíjese lo que pasó con Luis Carlos Galán)

Tal como se presenta el panorama político actual, el país requiere urgentemente oxigenar las ideas arcaicas y prácticas inadecuadas de hacer política, que son comunes a los que conforman la clase dirigente de nuestro país, enmarcada por la corrupción, tráfico de influencias, y vínculos con grupos al margen de la ley.

Hay un proverbio de sabiduría popular que dice que “uno se educa con el ejemplo” ¿Será que la juventud actual (mejor dicho los pocos que se inclinan o les interesa la política) repetirá al pie de la letra las lecciones de sus “maestros”? Ojalá que no. Pero ante la pérdida de valores como el compromiso que es característica de la generación actual, sinceramente aunque soy joven, no veo en mi generación ese potencial y liderazgo avasallador en ideas para abanderar cambios en los procesos y prácticas en el ejercicio de la política. Es más muchos jóvenes ven en esta actividad una forma de enriquecerse fácilmente, otros buscan el poder que da esta rama.


"(...) Muchos jóvenes ven en esta actividad una forma de enriquecerse fácilmente, otros buscan el poder que da esta rama."

Si los jóvenes actuales fuéramos en su gran mayoría comprometidos, otro gallo cantaría, pero a la larga ¿Qué importancia tiene ser viejos o jóvenes en la política, si a la final son los mismos con las mismas?

Con la situación, intereses y “elevada” inteligencia de los jóvenes de mi generación, no creo que encontremos otro Jorge Eliécer Gaitán, ni un Simón Bolívar, ni a un nuevo Álvaro Uribe y mucho menos a un Luis Carlos Galán.

Imágenes cortesía de http://img246.echo.cx/img246/725/politica9ap.jpg

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