En Colombia, uno se puede jactar de ver rarezas. Y una de estas rarezas, precisamente, es alarmante. Y lo peor: Es contemplada como una curiosidad humorística.
Regresando de la secundaria, me quité el uniforme, y me senté a ver el noticiero. Aunque estaba fatigado, todo el cansancio que tenía se me pasó cuando oí esto: En Antioquia se bota la leche por sobreproducción.
Centralismo
Antioquia es uno de los departamentos (algo así como un estado) más prósperos de Colombia. Su capital es Medellín, y aunque en los años 80 y 90 estuvo salpicada por el narcotráfico y el sicariato; la presencia del ejército, la policía y la confianza de la inversión extranjera en su capital Medellín, han hecho que resurja como un centro integral de agricultura, ganadería, industria, turismo y cultura. Pero para aquellos que no conozcan todavía de que les hablo, les mencionaré a algunos famosos: Fernando Botero, el presidente Álvaro Uribe y Juanes son de Antioquia.
Pero digamos que Colombia siempre se ha caracterizado, desde los tiempos de la conquista española, por un problema: El centralismo. Y aunque la Constitución de 1991 recacarea la frase de que "Colombia es un estado pluralista y descentralizado", esto no es completamente real. Me explico: En el modelo centralizado, sólo avanzan las ciudades capitales, los pueblos se van rezagando. Y lo de la leche es una consecuencia directa de este asunto.
Los litros de leche
Yarumal es un pueblito esencialmente ganadero y agrícola de Antioquia. Su pequeñez es inversamente proporcional a la fertilidad de su suelo y su tranquilidad. Tan próspero es, y me perdonan el drástico cambio, que se botan 10000 litros de leche diarios, porque no tienen como venderse. Así es, más de 10000 litros de leche diarios.
Me quedé perplejo. La foto en la que los campesinos botaban borbotones de leche al suelo me dejó estupefacto.
El primer pensamiento que se me pasó fue: ¡Coño! ¡Cómo demonios botan tanta leche! ¿Por qué lo hacen? Y con este fascinante estado, llegó la fascinante respuesta...
No tenemos interés en comprar ese montón de leche
Los medios se remitieron a los campesionos preguntándoles por qué botaban la leche. Aunque primero pensaban que estos tipos estaban locos, la respuesta que dieron fue racional:
Aquí en Yarumal, las vacas producen 60000 litros diarios de leche. Las familias utilizamos hasta 5000 litros en una semana. Cuando levamos la leche a la capital, para vendérselas a las cooperativas, esos señores nos dicen: -Sólo les compraremos 30000 litros para la producción semanal. No necesitamos tanta leche- Entonces nosotros tenemos nuestro alimento, nuestra familias también y la leche que nos queda la vendemos. Pero estos señores no nos las compran y entonces pasamos guardando toda esa leche durante 15 días. Entonces, antes de que se dañe preferimos botarla.Cuando uno mira estas cosas y se fija que en colombia el 7% de la población tiene desnutrición, el 18% está en la pobreza y el 4% en la miseria, uno se les escapa el refrán "Dios le da pan al que no tiene dientes". Y es que habiendo tantas personas con hambre, se pudiera tomar la leche y distribuirla, venderla.
Piénselo. Las soluciones son muchas. Incrementar el consumo de leche, donarla, crear una cooperativa campesina de vendedores de leche, crear una compañía de productos basados en la leche, hasta tomarla y exportarla. Son tantas posiblidades, pero requieren de un acuerdo conjunto entre los campesinos, el gobierno y los dueños de la cooperativa. Los campesinos dicen que ellos quieren aportar para una Colombia mejor, y que ellos estarían encantados de regalar la leche que queda como excedente a niños desnutridos, sin absolutamente cobrar un peso. El gobierno dice que sí. Pero los entes comerciales privados dicen otra cosa.
La papa caliente en las manos de los empresarios
Odio al capitalismo. Es el gestor inevitable de una brecha que se abre cada vez más entre ricos y pobres. Es el provocador de que los hombres amen más al dinero y a las corporaciones que a la patria. Y es el provocador de situaciones como esta.
Le preguntan a los dueños de Parmalat, de Alquería y de Klarens (todas compañías lecheras) sobre que piensan hacer al respecto. Nos encantaría ayudar, dicen, pero sin la infraestructura vial dada por el Gobierno, no podemos hacer nada. Entonces el gobierno dice que destina fondos a la construcción de una carretera para Yarumal. El sector lechero comercial responde, necesitamos discutir esto a fondo con la Fedegan (Federación de Ganaderos); ellos deben saber esto. La Fedegan responde que esto es responsabilidad absoluta del Estado, pero que estan dispuestos a ayudar.
Todo libre. Pero los empresarios dicen: Esa leche es nuestra, no nos pueden quitar los medios de producción. ¿Medios de producción? ¡Maldición! Esa leche no la utilizan para nada. No la compran, ni la tocan, se las devuelven a los campesinos. ¡Todo por atesorar capital y oprimir a los demás! ¡Me gustaría que ellos fueran pobres y supieran lo que siente el hambre que padecen miles de colombianos, y millones de personas en el mundo! ¡Me gustaría que sintiesen la tristeza de un niño africano al saber que hay alimento abundante en un lugar del mundo y se riega en la tierra! ¡Me gustaría que el Estado Colombiano se diera cuenta que recursos como estos se pueden estar desperdiciando en los más de 1090 municipios que tiene el país!
Definitivamente indignado, muchos nos sentimos indignados. 4 millones de colombianos escribieron sus cartas al presidente, reclamando una solución.
Al fin...
Luego de 6 semanas, llegó la solución. Las obras viales iban por la mitad, los campesinos guardaban la leche en refrigeradores donados por ONG's. Y por supuesto, los dueños de los emporios de la leche refunfuñaban.
El 14 de Julio del 2009, 600 policías y 100 soldados del ejército, fueron a las comunas de Medellín. No, no fueron a realizar una batida. Fueron a repartir la leche que finalmente fue destinada a un buen uso. Más de 9000 resultaron beneficiadas de la leche que los campesinos y supuestamente una cooperativa de leche llamada Coolanta, regaló aquel día, la cual se estima que alcanzará para que 6700 familias puedan tomar durante un mes leche. Al fin, las soluciones llegan; tarde, pero llegan. Ojalá esto no siga pasando y que la leche que entregaron haya sido pasteurizada...










