
En los últimos 4 años, Colombia y otros países han establecido negociaciones con los Estados Unidos, con el fin de firmar un tratado de libre comercio.
El TLC es un convenio, en el cual los países inscritos (Ecuador, Perú, Colombia, y Estados Unidos) podrán exportar entre sí sus mercancías sin pagar aranceles y con rebajas en otros impuestos. Aparentemente es un convenio “equitativo”; pero la verdad es otra. El tratado solo beneficiará al gigante económico (Estados Unidos) y dejaría marginado a los países suramericanos.
Colombia es un país con serios problemas sociales y económicos, recientemente hemos tenido una mejoría, pasando de país subdesarrollado a país en vía de desarrollo, pero eso no es suficiente. ¿Suficiente para qué? Para competir con los Estados Unidos. Estamos en “pañales” respecto al apoyo al campo y a las microempresa, no tenemos tecnología muy desarrollada; y entre estos 2 aspectos se forma el gran abismo entre Colombia y los Estados Unidos.
Al gobierno colombiano le es muy difícil ayudar económicamente al campesino (subsidios), quien además trabaja con métodos y herramientas rudimentarios de cultivo y ganado, expuesto constantemente a las amenazas de grupos al margen de la ley, sumándole a esto el no contar con vías de acceso adecuadas para la salida de los productos. En los Estados Unidos, a los campesinos norteamericanos se les entrega un subsidio mensual, que es una compensación por vender a más bajos precios del que realmente tienen los productos, además que cuentan con la última tecnología lo que hace más rentable su producción y cuentan también con seguridad social. Ahí hay una desventaja muy grande. Tampoco se apoya a la microempresa, quedando estas pequeñas ante las grandes compañías de nuestro país, y estas compañías quedando pequeñas ante las multinacionales y negocios estadounidenses.
¡Precios más bajos! ¿Suena bien no? ¿Pero a costa de qué? De más desempleo, otro problema a medio solucionar en el país. El gobierno nos ha hastiado de repetirnos esto: “Precios más bajos para el consumidor, y empleo en las compañías estadounidenses” . Aquí varias cosas que no encajan. El empleo en los negocios gringos, será mínimo para los colombianos, pues ellos ya cuentan con gente de su país y lo que queda para nuestros trabajadores es un trabajo duro y un salario bajo. Precios bajos, parece un mensaje subliminal. Analicemos profundamente estos precios bajos.
Los artículos importados son caros pues para entrar al país tienen que pagar aranceles e impuestos de aduanas, lo que constituye un gasto para la empresa importadora, así que sube sus precios para recuperar lo gastado; cuando la mercancía importada entra pagando aduana ese dinero se va para el Gobierno, el cual lo destina a inversión social; pero, ¿Qué pasaría si no hay aduana? Pues el gobierno se quedaría sin una parte de sus ingresos, lo cual conlleva a debilitar el presupuesto de la nación, y como con el TLC tal parece que ya no habrá impuestos o serán mínimos para las compañías del exterior, esos impuestos serán cobrados a las industrias nacionales, lo cual los perjudicaría ya veremos por qué. Sin arancel los precios de la mercancía introducida a territorio nacional descenderían, y a los consumidores nos llama la atención lo de módico costo, así que ya no se le compraría a la industria nacional sino a la extranjera. Ahí viene el problema. El capital de un negocio se forma a partir de sus ventas de las cuales, se saca una parte para reinvertir y otra para ganancias. Y en esa situación, la industria colombiana no vendería, tendría poco o ningún capital, cero ganancias y con los impuestos les tocaría rendir al estado lo poco que les quedaría. Cuando en un negocio las pérdidas son más grandes que las ganancias se dice que hay déficit. Y cuando el déficit no es superado se llega a la bancarrota o quiebra, lo que ocasionaría el cierre de nuestras empresas y la salida de sus trabajadores, incrementando el desempleo.
Y finalmente nuestra identidad cultural se perdería ¿Por qué? Los Estados Unidos quieren tener el control de todo, dejándonos, no solo sin oportunidad en el comercio, sino también en el campo de los medios de comunicaciones, y al bombardearnos toda la cabeza de medios estadounidenses, al final nos quedaremos con las costumbres de allá y perderemos lo que somos, la esencia del colombiano. Y se perderá también la lucha de un pueblo aguerrido contra las adversidades. Nuestros indígenas hablaran inglés y ya no usaran wayuco sino jeans. El sombrero vueltiao será sintético y la butifarra, la arepa de huevo, la bandeja paisa, y el agua de panela, será reemplazada por una hamburguesa, papas a la francesa, pollo frito, y una Coca-Cola, todo en un lugar que en vez de decir “Fonda”, ”Estadero” dirá en un letrero bien grande Mc Donald’s o Popeye’s. El paisa “camellador” no será visto más, la alegría del costeño no se volverá a sentir, el temple del llano no se apreciará más, y el amor hacia la naturaleza del indígena nunca más se admirará. La “chiva” será un Toyota, el vallenato será rock, la cumbia se volverá pop o heavy metal; el sumercé, el avemaría pues, el ala, el carajo y el eche no se oirán en ningún oído. Se oirá en todas partes Hi, Hello, How are you?, y Juan Valdez se convertirá en el tío Sam, con un sombrero y con una taza de “Cofee-Cola”.
Espero que hayan comprendido el impacto del TLC sobre Colombia, realmente esto es un problema pero no escribo solución porque no la hay. “Que hablen y hagan un trato sin trampas”, ilusos. Siempre será primero el interés gringo que el criollo. “No firmemos” dicen otros. Es casi imposible pues la maldita doctrina Monroe, nos tiene sometidos desde hace mucho tiempo y para completar, tenemos deudas con los Estados Unidos, que nos da créditos financieros. Cuando se signe el pacto, Colombia se convertirá en una versión más reciente de Robinson Crusoe: tocará sobrevivir con lo ínfimo que quedará. Sólo hay una forma de evitarlo. Que el pueblo se una y oponga resistencia a la compra de productos extranjeros mientras estos estén en desigualdad con los nuestros; pero lástima que muchos ya estén cegados y ensordecidos con las maravillas-espejismos del TLC...
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